A veces la vida nos depara emotivas sorpresas. Cuando el chorreo, y no goteo, de españoles que dejan su trabajo es el mayor de toda la historia, una buena amiga resulta que se presenta por vez primera a una entrevista de trabajo con su no baladí currículum y se ha quedado con el puesto. Claro está que la chica vale y mucho. Sus amplios conocimientos del comercio exterior, ciencias económicas, su notable dicción en inglés, así como diez mil cosas más que hacen que ese mencionado currículum entrañe cierta densidad, han sido motivos más que suficientes para que su contratación se haya producido con carácter inmediato. Pero lo más interesante de todo es que me consta que la goleada ha sido de escándalo, pues además de sobrepasar a varios postulantes, un directivo de la empresa presentaba candidata. El caso es que a resultas de la entrevista, los entrevistadores, abrumados ante tanta destreza y sabiduría han dotado de rigor el encuentro y ante la eventual posibilidad de que se les escapara semejante guayabo, han rellenado la ficha, estampado su firma y apretando la mano de mi querida amiga, le han dicho: "el lunes empiezas".
Desde lo más profundo de mi ser, te digo: "felicidades y enhorabuena".

