miércoles, 18 de junio de 2014

Paseo por el río Chicamo



Al final todos acabamos mojados. El agua transcurre por un estrecho pasillo rodeando rocas, cañas, árboles y toda la abundante vegetación de la zona, que convierte su curso en una serie de vericuetos maravillosos donde no faltan pequeños saltos que producen ese armonioso e inconfundible sonido del agua en movimiento.

En las inmediaciones de Macisvenda, localidad próxima a Abanilla, dejamos los coches y comenzamos la excursión. El cauce del río Chicamo se encuentra en un cañón por cuya base, fluye un riachuelo que a menudo tendrás que atravesar con el consiguiente riesgo de que los pies no permanezcan siempre secos. De hecho numerosos excursionistas, después de luchar infructuosamente con el equilibrio, acabamos caminando literalmente por el cauce del río; de todas formas estuvo lloviendo casi todo el tiempo, por lo que el agua fue la verdadera protagonista de la jornada y mojó cabezas, troncos y extremidades a su antojo.

Después de tres horas de un húmedo y divertido paseo, acabamos en un almacén de vinos, en el que se procedió a la cata, lo siento pero tengo que decirlo, del peor vino que he probado en mi vida, aunque para gustos los colores. Sé que después hubieron arroces con conejos o con verduras en un restaurante cercano. Lo sé porque así estaba dispuesto, pero yo y los míos teníamos tareas pendientes y tras una simpática despedida dejamos a ese círculo de amigos y nos marchamos.

Fue una mañana extraordinaria, tanto por la belleza de la zona como por la grata compañía de los excursionistas.

El río Chicamo... Visita y paseo obligado. Muy recomendable,  pero que no se olvide nadie de llevar unos escarpines o en su defecto unas útiles chanclas o, simplemente calzado de repuesto.








miércoles, 11 de junio de 2014

Avistamiento de delfines "Calderón"


Como perros moviendo la cola. Así se comportaban las docenas de calderones que rodeaban el barco, incluso el sonido que emitían al utilizar su espiráculo recordaba a ése resoplar nasal que tienen los canes cuando muestran su afecto y saludan a sus amos.

Eran algo más de las nueve cuando llegamos al puerto deportivo de Mazarrón. Subimos a la embarcación que nos transportaría mar adentro. Rosa, una guapa y simpática bióloga, nos dio unas nociones básicas de los comportamientos de los distintos animales marinos que podríamos encontrar en nuestro viaje. Transcurrido un buen trecho se produjo el avistamiento. Grandes y pequeños ejemplares de éste, para mí, desconocido animal, se acercaron a nosotros y curiosearon lo que les dio la gana. No sé quién se alegró más de aquel encuentro, si ellos o nosotros, lo que sí es seguro es que fue un momento feliz para ambas "especies". Mi pequeña Alicia pensó que los delfines bebés hablaban con sus mamás y les decían: -Mira, mamá llevan una niña pequeña. haciendo un paralelismo absoluto de lo que su madre le había dicho a ella momentos antes; algo así como: -Mira Alicia, ese delfín lleva un bebé...

lunes, 17 de marzo de 2014

La Ventanica de Ojós

Sólo ver su cabeza, asusta. Varias veces he visto aparecer a ese pequeño dragón que asoma tímidamente su cuerpo para tomar el sol. Desconozco la longitud de su cola, pues nunca la vi. No parece valiente, pero da miedo. Su vida transcurre bajo una pequeña roca a la mitad del recorrido entre Blanca y Ricote, en el camino de la Ventaníca de Ojós.
En el paraje de Buyla, junto al embalse de Blanca, comienza la ascensión por un sendero que antaño era utilizado por arrieros que portaban sus frutas y verduras o las labores hechas con el abundante esparto de la zona, para venderlas en el mercado cuando tocaba. Todo está rodeado por pinos de la variedad carrasco y esparragueras cuyo fruto es esquilmado por aquellos que de vez en cuando seguimos este itinerario No es una ascensión demasiado dura ni siquiera larga. Veinte minutos serán suficientes para alcanzar una explanada en la que poder reponer fuerzas. Si tenemos suerte veremos a nuestro amigo el lagarto, que pardo y ceniciento quiere confundirse con las tonalidades del terreno. La vista alcanza a las poblaciones de Abarán, incluso Cieza y más cerca el embalse que como un lago natural, otorga al lugar una belleza singular. En lo alto, veremos el Pico de los Almeces en la Serranía de Ricote a más de mil metros de altura, nosotros no subiremos más de quinientos. Una hora después, siguiendo el sendero adecuado, pasaremos bajo la Ventanica de Ojós construida únicamente por la naturaleza. Se trata de un capricho de la roca que para ponerse guapa, deja una hendidura ojival que permite el paso a través de ella. Ya no falta mucho para llegar a Ricote. Unos minutos más y llegaremos. Primero alcanzaremos un mirador que nos asoma al valle y luego se abrirá ante nosotros el último reducto árabe de la comarca. Nos queda visitar la localidad, si queremos, y después volver por el mismo lugar reviviendo ese paisaje lleno de contrastes.

jueves, 13 de marzo de 2014

Comerlo aquí


            Pocas cosas hay en este mundo que pierdan con el paso de un corto espacio de tiempo las bondades sabrosas como las de un pastel de carne murciano. Muchos sabréis de que hablo y pensaréis de igual forma que yo. Más de un foráneo cuenta que al probar semejante delicia en esta tierra, ha portado insignes cantidades de este manjar con el ánimo de compartirlo con familia y amigos con resultado catastrófico. Vamos, a pique de que se los tiraran a la cara. Y es que hay que venir a Murcia y comerlo aquí. Por supuesto regado con mucha cerveza Estrella de Levante. Extraordinario.

martes, 21 de enero de 2014

La botella

La botella yacía tumbada en el suelo de aquella cocina de campaña. No le restaba ni gota.
Eso nos dijo su titular a mi amigo Vicente Contreras y al que lo cuenta. Pero esa conversación no fluyó de su boca sino unos días después del descubrimiento. Sus sospechas eran fundadas: la botella no se cayó sola, alguien la colocó allí simulando un accidente. Aún así, no le hubiera causado un gran malestar, si no fuera porque la falta de brandy  le impedía fabricarse su "Belmonte"* habitual. El caso es que un rictus de cinismo se posó en nuestras caras y con una leve sonrisa aducimos no saber de que se nos hablaba, lo que derivó en una risotada general de todos los presentes.
Recuerdo que aquella tarde de verano tornó el calor en sueño, y no fue por aburrimiento, Vicente y yo jamás nos hemos aburrido; "tal vez" fuera por haber dado fin a una botella de 501 a la que tan solo le faltaba un buchito para estar completa.
Hoy, que las vueltas de la vida hace que aquel grupo de amigos nos veamos muy de tarde en tarde, nos reímos notablemente rememorando aquel momento vivido veinte años atrás.

* En Murcia, café, leche condensada y brandy.

jueves, 16 de enero de 2014

El Gorguel, esa tierra yerma

Hay quien vive solamente mirando al cielo, contando nubes o adivinando sus formas, pero lo habitual es que el ser humano, tal y como está planteada la vida de los últimos siglos, tenga que buscar las habichuelas y el pan con el sudor de su frente. Éste es el sistema en el que nos ha tocado vivir, claro que luego están aquéllos que no lo aceptan y que viven gracias a los que sí lo aceptamos. 
Este hecho empírico de que es necesario trabajar para vivir, nos lleva a la conclusión de que para ello hay que tener trabajo, algo que últimamente escasea. Pues bien, a veces la vida ofrece oportunidades: en esta ocasión es que algunas empresas poderosas, se han fijado en El Gorguel para construir un gran puerto marítimo de mercancías al que los expertos auguran un esplendoroso futuro, que sin duda, podría levantar la olla de muchas familias, hoy hambrientas.
Parece ser, según dicen expertos de otro tipo, que el desarrollo de semejante emporio, llevaría a la destrucción de parte del ecosistema actual de la zona, hecho que me disgusta como al que más, poniendo por delante que soy un firme defensor de la naturaleza, pero hay que ser congruente, y en este caso lo congruente es dar de comer al hambriento, mal que me pese y evitar que todo ese patrimonio se genere en otros lugares, haciendo que esto sólo sea el paraíso de un nutrido grupo de vejestorios cuya riqueza proviene de oportunidades que aquí dejamos pasar. 
Lo que no quiero dejar pasar es la ocasión sin decir que el profundo deterioro de El Gorguel y el de otras costas próximas, se llevó a cabo muchos años antes, con los millones de toneladas de detritos, vertidos al mar por las empresas mineras.
En resumen: hágase, con vigilancia pero hágase.

martes, 14 de enero de 2014

Vueltas y vueltas

Muy bien explicado Sr. Vega, pero cuando las rotondas tienen un montón de carriles, y más de cuatro salidas, y sobre todo cuando están reguladas por semáforos; a pesar de que la norma es exactamente igual, no resulta tan fácil. Si un conductor se encuentra en el anillo interior y tiene dudas de cual es su salida, puede morir de inanición mientras va saltando de un semáforo rojo a otro. Las rotondas fueron inventadas para agilizar el tráfico sin necesidad de semáforos, y si no haber dejado los cruces tal y como estaban. Además, en mi opinión sólo deberían existir rotondas de dos carriles y cuatro salidas, lo demás son trampas y cepos en los que todos los conductores nos hemos llevado más de un susto.