viernes, 21 de junio de 2013

La Polaroid

-Norman, ¡atento!, mira al pajarito. Bromeó Elisa, apoyando la polaroid en su mejilla.
Al instante Norman tapando con la mano el objetivo, dijo:
-Por Dios Elisa, ni se te ocurra, esa maldita máquina inmortalizó la muerte en los Balcanes. Todavía sufro pesadillas rememorando ese conflicto.
-¿Cuándo serás capaz de olvidar aquello?
-Cuando regresen a la vida aquellos muertos.
Esa polaroid que después de tanto tiempo apareció en aquel olvidado cofre donde Norman guardaba su material de trabajo, se desintegró estrellada en el suelo fragmentándose en decenas de piezas.
Ambos se miraron y sin decir nada, se fundieron en un reconfortante abrazo.