viernes, 4 de septiembre de 2015

Aylan Kurdi


Para parar esta guerra no habrá más remedio que entrar en ella y entrar con todo el poderío posible  y acabar con las atrocidades de estos que dicen llamarse Estado Islámico cuando en realidad son un hatajo de desalmados (por llamarlos suavemente) con mentes retrogradas que gobiernan estrujando cerebros, a todas luces débiles de sesera e imponiendo el miedo como arma letal. No he leído el Corán (el libro sagrado del Islam), tal vez debería hacerlo para tratar de entender todos estos acontecimientos, pero estoy seguro de que ese libro santo no prédica que haya que ejecutar a seres humanos por el simple hecho de estar en el momento y lugar equivocado o pertenecer a otra etnia o religión.

Hago esta reflexión tras despertar como el resto del mundo al contemplar a esa criatura que boca abajo yacía sin vida en la orilla de una turística playa turca, y que pertenecía a una familia, cuya madre y hermano murieron de la misma forma. Todos huían de las balas, explosivos y otros "juguetes" bélicos que silban sin parar en Siria. Los afectados, por esta catástrofe que pretendían llegar a Grecia y seguir un largo camino donde encontrar la paz, no pudieron imaginar que existía otro gran peligro en las profundas aguas del mar. Des
cansen en una merecida paz.
Nota: He preferido sacar una foto de Aylan Kurdi cuando todavía estaba lleno de vida.