viernes, 4 de septiembre de 2015

Aylan Kurdi


Para parar esta guerra no habrá más remedio que entrar en ella y entrar con todo el poderío posible  y acabar con las atrocidades de estos que dicen llamarse Estado Islámico cuando en realidad son un hatajo de desalmados (por llamarlos suavemente) con mentes retrogradas que gobiernan estrujando cerebros, a todas luces débiles de sesera e imponiendo el miedo como arma letal. No he leído el Corán (el libro sagrado del Islam), tal vez debería hacerlo para tratar de entender todos estos acontecimientos, pero estoy seguro de que ese libro santo no prédica que haya que ejecutar a seres humanos por el simple hecho de estar en el momento y lugar equivocado o pertenecer a otra etnia o religión.

Hago esta reflexión tras despertar como el resto del mundo al contemplar a esa criatura que boca abajo yacía sin vida en la orilla de una turística playa turca, y que pertenecía a una familia, cuya madre y hermano murieron de la misma forma. Todos huían de las balas, explosivos y otros "juguetes" bélicos que silban sin parar en Siria. Los afectados, por esta catástrofe que pretendían llegar a Grecia y seguir un largo camino donde encontrar la paz, no pudieron imaginar que existía otro gran peligro en las profundas aguas del mar. Des
cansen en una merecida paz.
Nota: He preferido sacar una foto de Aylan Kurdi cuando todavía estaba lleno de vida.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Agua va....


Algo tendrá el agua cuando la bendicen, corean algunos. Y esas mentes pensantes que nos gobiernan y que nos cuestan nuestros buenos dineros no hacen algo más con ese maná, salvo eso, dejar que la bendigan.
El amigo Arquímedes, ése si que era listo, sabía que después de llenarse un recipiente con un líquido, si le echas más, se sale. Dicho así a lo bruto, eso es lo que le ha pasado al Ebro y mientras tanto en esta tierra mía, se secan hasta los cactus.
Bueno pues dicho esto, la cosa parece fácil, si el ser humano ya hace tiempo, supo construir pirámides donde no había piedras y más recientemente ha sabido romper la tierra para hacer canales que comunican océanos, será capaz de dotar la España seca y la mojada, de las construcciones necesarias que arreglen el entuerto y que cuando sobre el agua de un lado la echen para que del otro la cojan, aunque sea para regar los "malditos campos de golf".  Y que nadie diga que eso cuesta muchos cuartos, que lo que es un hucha sin fondo es el pago de indemnizaciones millonarias que reclaman las comunidades declarando zona catastrófica, ora sí ora también, una por sequía y otra por inundación.




lunes, 16 de febrero de 2015

El chocolate de La Luz

En ese momento supe lo amargo que es el cacao cuando aún no se ha tratado. Corrían los primeros años de la década de los setenta, cuando en una de aquellas visitas con acampada que realicé al Monasterio de la Luz, nos enseñaron, a mí y a patrulla de exploradores a la que pertenecía, la fábrica de chocolate que se escondía entre los muros de aquella edificación monacal. El periódico de ayer mencionaba a aquellos monjes que tuve la suerte de conocer: Matías, el que mandaba, al tímido Rafael que cocinaba (muy bien por cierto) y a Manuel, el que todo lo guardaba. Sin embargo, el autor de la noticia omitió a un cuarto lego, al simpático hermano Arsenio, quien además de abrir y cerrar puertas, bromeaba con todos poniendo rima y sacando punta a todo lo que se decía. Fue este hermano quien nos enseñó, porque así lo quiso, aquellas maquinas, algún tiempo dormidas pero no muertas, que por un momento puso en marcha para obsequiarnos a cada uno de nosotros con una tableta de chocolate recién etiquetada. Efectivamente, tal y como decía la noticia, la fábrica estuvo cerrada y fue Arsenio quién nos explicó que los motivos  del cierre se debían a las dificultades económicas que albergaba tener que pagar al fisco con los reducidos beneficios que  por entonces se obtenían del chocolate. También recuerdo que nos mostró la cripta en la que yacían los restos de monjes antepasados e incluso un osario en el que a través de un ventanuco se podían ver osamentas y calaveras. Bueno me estoy desviando, no era de esto de lo que yo quería hablar. La cuestión es que hace un par de meses, a la salida de mi parroquia dos jóvenes monjes vendían como si de hippies se tratara, pulseras y cruces de alambre las unas y de madera las otras. Mientras adquiría alguna de aquellas "joyas" pregunté que de dónde eran; respondieron que eran hermanos de la Luz. No pude cambiar más impresiones con ellos, pues los feligreses que salían de misa rodearon en un instante aquel improvisado puesto, dificultado sobre manera cualquier tipo de conversación, por lo que opté por huir de aquel eventual comercio.  Fue de camino a mi casa cuando recordé aquella fábrica de chocolate pensando que tal vez todavía existiera entre aquellas paredes del monasterio  y que bien podrían aquellos monjes ponerla en marcha y probar suerte con la venta de aquel manjar. Por eso, he escrito estas líneas, por eso he hecho esta reflexión, por eso, y porque la noticia del periódico de ayer anunciaba que la fábrica de chocolate del Monasterio de la Luz se despierta y vuelve a poner en marcha su maquinaria. SUERTE...!!!

martes, 6 de enero de 2015

Un borrón

Que le tengo cariño a Molina de Segura es sabido por muchos. Tengo buenos amigos allí, y cuando voy me siento muy querido y bien tratado por sus gentes. Bien, pues ayer me invitaron a pasar la tarde y disfrutar de la Cabalgata, cosa que hice encantado. Transcurridas algunas horas, la llamada de la naturaleza hizo que buscara donde aflojar la vejiga. La experiencia de muchos viajes me dice que los aparcamientos subterraneos tienen "servicios para ese uso", he aquí el "borrón": el aparcamiento que se encuentra en las inmediaciones del ayuntamiento, ese muchacho calvo, de treinta años (más o menos), regordete y de estatura escasa, mientras tecleaba un ordenador me dijo que no, que esos servicios sólo son para clientes. Yo le dije que tal vez otro día lo fuera pero que me urgía mear, a lo que respondió que eran órdenes de la dirección de la empresa. Pues yo le digo a él y a la dirección de la empresa en murciano para que se entienda: "VERSE A LA MIERDA" y de paso les echo una maldición que me callo como un deseo, para que se cumpla.