
Eso es, verde y verde pistacho. Está chulo el jodío. Pues bueno, el Tranvía Pistacho se pasea por las avenidas de mi querida ciudad con su color verde, que a alguien se le ocurriría que como medio de locomoción tiene esa otra cualidad distinta a la de su color, la de que es verde-ecológico. Vale, el tranvía es ecológico, pero ¿alguien ha llegado a plantearse lo que contaminan los vehículos convencionales que se detienen al paso de nuestro tranvía? Antes, un semáforo rojo, cambiaba de color cuando quería, pero solía ser equitativo en el tiempo, Ahora no. Ahora, cuando colorea porque el artilugio, está que llega, llega y se va, te puedes fumar un pitillo y apurarlo hasta la colilla, porque ahí te quedas, detenido como pájaro en jaula y claro, con el motor en marcha, pues no sabes cuánto va a durar la espera. Varios meses estuvieron haciendo pruebas. Yo retomaría esos ensayos para que ajustaran los relojes de los aparatos tricolor con el susodicho trenecito y acortaran esa incomoda demasía.
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