Aunque la respeto, nunca entendí muy bien, las formas y maneras de la actividad castrense. Un desfile al paso, me parece correcto, sobre todo por aquello de no tropezarse; pero un "cambio de guardia" en la que de forma circense el soldado que se queda presenta armas al que se va haciendo cabriolas con el fusil como si de una majorette con su vara se tratara, no me parece comprensible.
Hace años me contaron que en cierto cuartel se encontraba una mula arrestada. Sí, una mula de esas de grandes orejas que portean cualquier material que se les cargue. El motivo del arresto fue que, al parecer, se empecinó en detenerse ante un camino sumamente angosto con barranco a la vista de considerables dimensiones. Aquello, lógicamente produjo más de una sonrisa entre los concurrentes. Sin embargo, hoy cuando leo que en Inglaterra han sacrificado 807 perros que prestaron servicio militar en Iraq y Afganistán, no me río y pienso que esas mulas son afortunadas: viven y desempeñan su trabajo mantenidas y alimentadas en sus propios barracones con el único riesgo de que sean arrestadas como si de soldados se tratara. ¿Tan difícil habría sido darles al menos cobijo a esos perros hasta el fin de sus días? Seguro que hay espacio en los distintos cuarteles repartidos por la Gran Bretaña. Es descorazonador.
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